Bienmesabe

Visita el video de Bienmesabe hecho por Armando Croda, en Vimeo

BIENMESABE from Armando Croda on Vimeo.

Dejar un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Bienmesabe

“Si quieres estar sano observa esta norma: no comas sin ganas, y cena ligero, mastica bien, y lo que recibas que esté bien cocinado y de manera sencilla.”
-Leonardo da Vinci



Bienmesabe, maridaje de almas y estómagos poblanos es un laboratorio de arte y gastronomía en el que trabajaron durante dos meses 8 artistas y 8 chefs para producir un menú neobarroco por cada dupla. De esta experiencia se editará un libro con las recetas, fotografías y textos que darán cuenta de esta acción gastronómica y artística multidisciplinaria.
Bienmesabe es el encuentro fortuito de un paraguas y una máquina de coser sobre una mesa de disección. Chefs y artistas trabajando sobre los fogones de la muy leal y muy noble ciudad de Puebla.
Bienmesabe es un intento de hacer confluir la receta para preparar un lienzo con la retórica del rebosado, el tempo vivace con el tiempo de cocción, la lengua de Rulfo con la lengua de res.
Bienmesabe es la convicción de que unas chalupas pueden ser más bellas que la Victoria de Samotracia.
Bienmesabe es una lotería: te puede tocar el borracho o la luna, el gallo o las jaras, el chicharrón o las gramíneas, lácteos o chiles sin desvenar.
¡Que viva el mole de guajolote!




Ángela Arziniaga (fotógrafa) / Alejandra de la Riva (El Mural)
Gianni Capitani (artista visual) / Mónica González (MG Banquetes)
José Lazcarro (pintor) / Amado Zárate (Club de Empresarios)
Germán Montalvo (diseñador) / Rodrigo Ibáñez (1800)
Alberto López Cuenca (filósofo) / Fernando Barrales (La Noria)
Gonzalo Macías (músico) / Ángel Vázquez (Intro)
Karen Rojas (poeta) / Juan José Cid y Jorge Arce (La Garita)
Gabriel Wolfson (escritor) / Fernando Zárate (Lavinia)



Nota: Si te interesa asistir a la comida de Bienmesabe, arma tu dupla artística-gastronómica y manda tu receta con fotos. Elegiremos las más interesantes. bienmesabe.laboratorio@gmail.com



Si consideramos que “el consumo del arte” es –desde el cliché más común– un alimento para el espíritu, este proyecto pretende partir no desde la metáfora, sino utilizando la frase en su acepción real: arte: alimento del alma / arte: alimento del cuerpo. O como dicen otros: Somos lo que nos comemos.
Si prestamos atención, podemos conocer mucho sobre los gustos o preferencias (¿manías?) alimenticias de algunos artistas, incluso, intuir parte de su personalidad y su modo de aproximarse a la vida puede ser que se nos revele a partir de sus preferencias culinarias: comer mucho: obsesivamente, viajar a un lugar preciso para comer un platillo preciso, comer comida chatarra o hacer grandes comilonas familiares con largas sobremesas, dietas macrobióticas… etcétera.
Los ejemplos concretos pueden ser interminables, repasemos algunos donde  se usan ingredientes alimenticios a manera de material para producción de piezas en el arte contemporáneo: Joseph Beuys y la miel de abeja; Wolfgang Laib usa leche, arroz y polen en sus instalaciones; la performance de Andy Warhol comiendo una hamburguesa; Gordon Mattla-Clark fundó su restaurante Food, en donde no había distinción entre artistas y chefs , y ensayaron platos como “huevos con camarones” –un huevo cocido con pequeñísimos camarones vivos–. César Martínez, conocido por sus performanCenas, en las que hace un molde con su cuerpo para producir un inmenso chocolate o una gelatina (con todo y corazón de melón) donde el artista es metafóricamente “devorado” y “saboreado” por el espectador. En la literatura está la famosa cena lezamiana (de Lezama Lima en Paradiso) “donde se exalta el hedonismo y cierto espíritu expresado en símbolos, desde el mantel blanquísimo y bordado –reservado para las grandes ocasiones–, hasta la sopa de plátanos con palomitas de maíz como entrante, la crema helada de frutas tropicales y los mariscos; sin olvidar la remolacha que deja su mancha roja, y por supuesto las conversaciones vertidas por los comensales que son el ingrediente más expresivo”.
Y más, si revisamos la pintura clásica: ¿cómo sería el menú del pintor flamenco Johannes Vermeer?: ¿un cuenco de leche tibia de cabra y un pan de centeno untado de olivada? Puede ser. ¿Y cuál habrá sido la comida servida en el cuadro La boda campesina de Pieter Brueghel?




Así pues, la comida es concebida como un rasgo de la personalidad de alguien. ¿Qué pasa, sin embargo, si ese alguien, que para este caso es un artista, no ha puesto en forma, digamos, de platillo o menú su característica manera de hacer arte?: necesita un chef. Pero no sólo un chef: necesita un traductor. Y como ya sabemos, el traductor de un poema es también otro poeta: un creador que toma el poema original, lo analiza y comprende, lo siente, lo desmenuza y lo muda al nuevo idioma, no con las palabras idénticas sino con el sentido de la nueva lengua.




De eso se trata este proyecto.







Warhol se come una hamburguesa







Zeger Reyers – Rotating kitchen

1 comentario

Archivado bajo Uncategorized